Peter Dinklage: “Nunca repetiría a Tyrion”

Publicado el 14/01/2022 por

“Una vez que interpretaste a Tyrion, todos quieren que interpretes a Tyrion”, dice Peter Dinklage. “O una versión de él. Y eso es exactamente lo que no tenés que hacer. Nunca quiero repetirme a mí mismo: parte de la diversión de actuar es poder ser alguien diferente cada vez.”

De todos modos, es fácil ver por qué se lo piden. A través de ocho años, ocho temporadas, la performance de Dinklage como el brillante príncipe enano Tyrion Lannister en la serie fantástica de HBO Game of Thrones lo hizo globalmente famoso. Despreciado por su padre por su estatura, culpándolo por la muerte de su madre durante el nacimiento, Tyrion era el centro emocional de la serie: ingenioso, valiente, romántico, agudo, astuto y borracho, a menudo varias de esas cosas al mismo tiempo. Fue el personaje de una vida, por el cual Dinklage ganó cuatro Emmys y un Globo de Oro, y gracias al cual se le abrieron todas las puertas en la industria del entretenimiento. Pero fue también la clase de performance que tiene una gravedad inescapable para un actor que no sea cuidadoso con lo que hará después.

Desde el final de Game of Thrones en 2019, Dinklage ha hecho variados esfuerzos para diversificarse. Estuvo Tres anuncios por un crimen (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri), dirigida por Martin McDonagh, que ganó el premio de la Academia a Mejor Película; la romántica posapocalíptica ¿Estamos solos?, de Reed Morano; un giro como gangster en Descuida, yo te cuido, de J. Blakeson, una comedia negra sobre acompañantes terapéuticos. En el medio hubo algunos trabajos por dinero: un poco de Angry Birds, una aparición para Marvel en Avengers: Infinity War. 

Suficientes roles han pasado bajo el puente, evidentemente, para que se sienta capaz de volver a su personaje más tyrionesco desde Game of Thrones con el protagónico de Cyrano, una nueva adaptación musical de Cyrano de Bergerac, que se estrenará en febrero. Dirigida por Joe Wright, realizador de Las horas más oscuras y Orgullo y prejuicio, es la versión fílmica de una puesta teatral de 2019 en Broadway que también protagonizó Dinklage, escrita por Erica Schmidt. Su versión está basada en la obra original, escrita en 1897 por Edmond Rostand, que ficcionaliza la historia real de un escritor y duelista francés del siglo XVII.

“Erica Schmidt, nuestra brillante guionista y adaptadora, fue comisionada para escribir una versión para escena de Cyrano de Bergerac”, explica Dinklage. “Pero el original es bastante largo, y fue escrito hace 120 años cuando la gente no tenía internet y no le importaba cuánto tiempo podía pasar en una sala de teatro. Ahora estamos más distraídos. Erica lo fue llevando a sus principios esenciales, y tomó los monólogos sobre el amor y los convirtió en canciones. En canciones de amor”. Para las letras y la música, la autora reclutó a músicos de la banda indie The National, a la que Dinklage descubrió luego de escucharlos en el trailer de maquillaje de Game of Thrones en las locaciones de Irlanda del Norte. “Le dije a Erica que los escuchara, porque cantan sobre el amor y sobre los corazones rotos, y son una especie de hombres del Renacimiento que se metieron con todo en el proyecto, pusieron todo su corazón.”

Dinklage voló a Londres (“Probablemente mi ciudad favorita en el mundo”) para la gira publicitaria de la película, pero el espectro de Omicron llevó a que la entrevista se terminara realizando por Zoom. Con sus joviales 52 años, lleva 30 en el juego, y se muestra amistoso aunque con la guardia alta detrás de su familiarmente rocoso aspecto. Está siendo levemente falso en sus referencias hacia Schmidt como una mera colaboradora profesional: ella es también su esposa, y madre de sus dos hijos.

“Sí, es mi compañera en el amor”, concede el actor. “Hemos trabajado juntos en varias cosas antes. Amo trabajar con ella. Y espero que ella pueda decir lo mismo sobre mí. Es difícil estar casada con un actor, lo sé”.

Schmidt abordó así uno de los clásicos de las comedias románticas del teatro. En el original, Cyrano está enamorado de la hermosa y aristocrática Roxanne, pero se siente inseguro por su apariencia física a causa de su gran nariz. Con la pluma en la mano es enormemente apasionado y persuasivo, y escribe cartas a nombre del apuesto pero poco articulado Christian, de quien Roxanne está enamorada. La historia ha sido adaptada incontables veces: fue un trabajo memorable para el narigón icónico de Gerard Depardieu, y base de la Roxanne de Steve Martin. En 2019 Jamie Lloyd la rehízo como una batalla de rap, con James McAvoy en el rol principal.

En la nueva versión se eliminaron las referencias nasales. La audiencia puede estar tentada a pensar que la estatura de Dinklage lo posiciona como el outsider, una idea que el actor refuta. “Un montón de gente piensa que mi estatura es la razón por la que Cyrano se siente inseguro de mostrar su amor a Roxanne, pero no es así”, dice Dinklage, que se ha pasado la vida contestando preguntas sobre su condición física. “Es más universal que una nariz o que alguien sea más bajo que todos los demás. Es ese sentimiento que tenemos de no merecer el amor, de sentirse inseguros sobre quiénes somos.”

El intérprete dice que la parte no fue escrita con él en mente, pero una vez que lo interpretó durante una lectura en el hogar de la pareja en New York se sintió determinado a hacerla. “Era como un bulldog”, dice. “Me emperré en hacerlo”. Su Cyrano es un ingenioso espadachín verbal, menos confiado en el amor que Tyrion pero respaldándose en su habilidad para “patear algunos culos”, como define Dinklage. También es una agradable sorpresa escucharlo abrir la garganta para cantar. “Puedo alcanzar una nota pero nunca me describiría como ‘cantante'”, señala. “Tenés que saber cuándo retirarte.”

La historia resuena en una era en la que todos se esconden detrás de una persona online, enviando mensajes que podrían ser o no un honesto reflejo de sus personalidades. Aunque Cyrano podría alegar que está actuando por nobles razones románticas, la trama, en la que dos hombres se confabulan para engañar a una mujer y enamorarla, tiene sus cuestiones problemáticas. “Cyrano básicamente está tirando la red de pesca, usando a Christian como un perfil falso para conseguir a la chica. Eso es lo que la gente hoy hace todo el tiempo.”

¿Le preocupan sus hijos en esta era? Schmidt y él han sido bastante protectores con las identidades de su prole, al punto de ni siquiera confirmar el nombre ni el sexo de su segunda criatura, nacida en 2017; en 2011 tuvieron una hija. “Tengo la esperanza de que cuando mis hijos tengan edad suficiente para tener todo eso quizá estén en otra cosa”, dice. “Me gustaría que algún gremlin se meta por ahí y cierre todo, y que volvamos a escribir cartas. Pero no creo que vaya a suceder”, señala.

Ahora que tiene un menú tan amplio de opciones para roles protagónicos, una pregunta para Dinklage es cómo lleva su estatura. Ha pasado la mayoría de su carrera evitando los estereotipos obvios. Tras una infancia de clase media-alta en New Jersey y una educación privada, hijo de un vendedor de seguros y una maestra de música, Peter luchó para abrirse paso desde la escuela dramática. Antes de que llegara Game of Thrones, se le ofrecieron toda clase de figuras fantásticas diminutas, “elfos y leprechauns”, según sus palabras. Pero los rechazó con la esperanza de construir una carrera más interesante.

“Siempre me toman de sorpresa estas personas jóvenes, muy profesionales, de este negocio, que parecen tener todo ya figurado”, dice. “Yo era un poco desastroso. Pasé mucho tiempo pensando que era Jack Kerouac, pero sin escribir como Jack Kerouac. Supongo que en tus veinte años se supone que hagas eso, trabajando para evitar todo lo que no querés hacer más -como fumar-, pero cometiendo un montón de errores y aprendiendo de ellos. Cuando me acercaba a los 30 empecé a ponerme más serio.”

De todos modos, hay que pagar las facturas. Su consagratoria performance en la brillante The Station Agent (de Tom McCarthy) salió en el mismo año 2003 en que apareció en su película quizá más controversial, Tiptoes -lanzada directo a DVD-, en la que Gary Oldman interpreta a un hombre con enanismo.

“El éxito de Game of Thrones te permite el lujo de ser más selectivo en lo que hacés”, dice. “Hay trabajos que tomás y que después quizás deseás no haber hecho. Pero sin remordimientos, es trabajo, y todos somos afortunados de poder trabajar.” Tomó la decisión consciente de no ponerse en vocero de su condición, pero dice que es feliz si ayudó a otros en una situación similar. “Nunca quise ponerme a mí por sobre el trabajo, y nunca lo haré”, señala. “Pero si hice un trabajo que inspiró ciertos cambios, fantástico. Leo un montón de guiones en los que la estatura es la única característica del personaje, pero eso no es lo que soy”, agrega. “Es parte de lo que soy, pero no ando por ahí pensando todo el día en eso. Y si eso no me define a mí, ¿por qué debería definir a un personaje? Es simplemente mala escritura.”

Aunque Dinklage ya se alejó de Westeros, el universo Game of Thrones quizá solo esté comenzando. HBO estrenará este año House of the Dragon, una precuela ambientada 300 años antes de los eventos de la serie original. “Creo que el truco es no tratar de recrear Thrones”, dice. “Si tratás de recrear eso se va a sentir como algo hecho solo por el dinero. Hay un montón de secuelas en las que se ve que la principal razón es que la primera hizo mucha plata, y es por eso que no son tan buenas. Pero tengo mucha expectativa por ver House of the Dragon, simplemente como espectador, sin saber qué sucederá después.”

Muchos espectadores quedaron furiosos con el final de Game of Thrones, en el que la heroína Daenerys Targaryen se volvió una genocida. “La gente estaba furiosa porque nadie quería que terminara”, dice Dinklage sobre ese arrebato de los fans. “Sé que hay un montón de gente que estaba supuestamente sorprendida por el final, pero si prestás atención, las pistas siempre estuvieron ahí. Les avisamos que no le pusieran Khaleesi a sus mascotas.”

Luego de Cyrano, dice que espera haber “limpiado la pizarra” para pasar más tiempo con su familia. Más allá de eso, también tiene el deseo de dirigir y producir más, “para poder levantarme un poco más tarde… solo quiero explorar o que puedo hacer”, dice. “No se trata de no aburrir a otros, sino de no aburrirme a mí mismo.” Cyrano lo aprobaría. Y Tyrion también.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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